Salgo de mi cuerpo raudo al infinito. Recorro febril las constelaciones, planeta, y cuerpos celestes. Me deslizo en la monotonía de la vía Láctea. Me zambullo en el sol y esquivo los agujeros negros. El vació eterno e indómito de la materia y energía me maravilla hasta el aburrimiento.
A lo lejos veo mi cuerpo, mi familia, mis vecinos, mi país, mi continente, mi mundo. Observo la maza de personas auto organizadas a la perfección militar depredando el planeta en fructíferos períodos de tiempo legales y en estricto respecto a la uniformidad de derechos y respetos.
Recorro el universo como psicópata loco en busca de su confín y termino siempre decepcionado en un recoveco nuevo que me desespera en una exploración infinita y vacía
Y me pregunto:
¿Tanta cosa para tan poca cosa?
¿Tanto material para tan poco logro?
Y mi mente -con delirios de grandeza- se niega ante tan pequeña, frágil y absurda realidad. Por lo que deduce: ¡Que algo no cuadra, algo se nos escapa!
Me encantó...he alucinado muchas veces con el espacio infinito, imaginandome obsarvar todo desde fuera del cuadro, recorrer casi las mismas cosas que describes, nunca le encuentro un fin...pero tampoco nunca me hice tu pregunta y me parece tan acertada....qué se nos escapa?
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Lo más importante en la vida, es uno mismo.
Malú